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LOS CURIOSOS

OTRO CASO PARA DETECTIVES...

         

Mi vecino es un hombre mayor y algo reservado, su atuendo es algo extraño, usa un gran tapado negro y un sombrero del mismo color, siempre con sus manos en los bolsillos. Un día decidí seguirlo, me intrigada donde pasaba la mayor parte de su día. Ingresó en un bar, se sentó en una mesa y bebió un café con leche, en ningún momento se quitó el sombrero, por lo tanto no se le podía ver la cara, luego de estar tres horas sentado allí, abonó la cuenta, se levantó y comenzó a caminar y caminar. Caminó tanto que se hicieron las doce del mediodía entonces entró en una rotisería, lo raro es que caminamos tanto y seguíamos en el mismo barrio, dos cuadras atrás estaba el lugar donde desayunó.

         

Cuando salió de la rotisería eran las 14:30 h., caminó otras dos cuadras y se sentó en un banco que estaba ubicado en el centro de una plaza. Hasta las 18:00 permaneció sentado allí, en un momento se paró y comenzó a caminar de regreso, pasó por la puerta de la rotisería, hasta llegar al bar donde se había tomado el café con leche.

          

De una esquina de la barra del bar un mozo me llamó y me contó la historia de aquel hombre que en ningún momento se quitó el sombrero negro.

Resulta que este hombre había cometido muchos delitos, robos y asesinatos y la policía aún lo estaba buscando, motivo por el cual se explica la vestimenta. Sorprendida me levanté de aquella mesa y entré en mi casa a las 20:00 h., mi vecino entró a su casa a mitos después que yo.

Gómez Da Silva, Irina.

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